viernes, 6 de agosto de 2010

Muy Cierto u.u

Una imagen, un olor, un sonido, nos traen una vivencia que sigue viva, latiendo. Va más allá de que uno quiera o no, ese recuerdo vuelve sin permiso, sin ser llamado.

¿Por qué algo que queremos olvidar se nos cuela por los sentidos y vuelve tan vivo como siempre? Porque algo nos dice, algo nos reclama; algo late en esa imagen, en ese aroma, en esa música, algo nos susurra, es un tiempo perdido que vuelve para ser recuperado.
Esas evocaciones, esos recuerdos súbitos son señales que nos sirven de guía, porque cuando escuchas una canción que te hace acordar a otra época y sentís nostalgia, quiere decir que algo de lo que vos eras quiere volver, quiere seguir vivo.
Casi todos los días tenemos esas imágenes, esos olores, esos sonidos que nos transportan al pasado, pero los ignoramos. Pero si en lugar de ignorarlos nos detuviéramos a entender el mensaje que nos traen, entenderíamos mucho mas de nosotros.
Es un tiempo perdido que entra por los sentidos, que irrumpe de golpe, pasado que se hace presente porque no puede esperar más, un tiempo perdido que quiere renacer, un tiempo perdido que quiere ser reencontrado. Porque cuando recobramos ese tiempo perdido algo renace en nosotros y volvemos a sentirnos vivos, volvemos a ser nosotros mismos. Recuperando el tiempo perdido nos reinventamos una y otra vez.
Cuando algo se nos hace presente una y otra vez señala algo simple, nunca se fue.






Frágil.



Todo lo valioso en la vida es frágil, por eso es valioso. La vida es una galería llena de cristales y uno pasa por ella intentando ser un gato, hábil, sigiloso, para que nada se rompa porque vale.
Nuestro cuerpo es frágil, nuestro corazón es frágil, nuestra felicidad también es frágil.
La vida es valiosa porque es frágil. Un mal movimiento o un golpecito y el cristal se resquebrajan, y nos corta en mil pedazos. Una mirada, una palabra, un gesto, una noticia nos recuerda lo frágiles que somos. Creemos que dureza es lo opuesto a fragilidad, pero la fuerza no está en la dureza sino en la fragilidad; Amás y al rato odias. ¿Por qué un vínculo o un sentimiento puede ser tan frágil? porque es débil o porque somos demasiado rígidos.

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